
Dos pestañas abiertas, una más brillante que otra, esa extraña sensación de dolerte un no sé qué, que todavía no sabes qué es, pero que confias en saber qué es. Una noche de insomnio, una pierna dormida, una sonrisa aleatoria, un ladrido al vacío, deseos de cosas incaducables. Me sangra la boca.